Precalienta el horno a 220 °C con calor arriba y abajo.
En una cazuela de barro o en una sartén amplia con un buen chorro de aceite de oliva, dora la costilla de cerdo troceada a fuego medio-alto. Cuando esté bien dorada, retírala y reserva.
En el mismo aceite, dora ligeramente las rodajas de patata, el tomate partido por la mitad y la cabeza de ajos entera. Retira todo y reserva junto con la costilla.
Si usas panceta o tocino, añádelo ahora y dóralo ligeramente. Retíralo también.
Baja un poco el fuego, añade el arroz y rehógalo un par de minutos con el pimentón dulce. Remueve bien para que se impregne pero sin que el pimentón se queme, ya que amargaría el plato.
Pasa el arroz a la cazuela de barro (si no has usado directamente la de barro). Reparte por encima los garbanzos cocidos, la costilla, la panceta si la usas, las morcillas cortadas en rodajas gruesas, las rodajas de patata, el tomate y coloca la cabeza de ajos en el centro.
Disuelve las hebras de azafrán en un poco de caldo caliente y viértelo todo sobre la cazuela. Añade sal al gusto. El caldo debe cubrir el arroz.
Introduce la cazuela en el horno precalentado y hornea durante unos 20 minutos, hasta que el arroz esté en su punto y haya absorbido casi todo el caldo.
Saca del horno y deja reposar 5 minutos antes de servir. El arroz terminará de asentarse y quedará más jugoso.